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Un blog de relatos eróticos y cocina con solera. Los relatos narran las aventuras de cuatro mujeres divorciadas y sus conversaciones sobre sexo y hombres. Las recetas se elaboran siguiendo viejos cuadernos de cocina, escritos a principios del siglo XX
jueves, 6 de junio de 2013
jueves, 23 de mayo de 2013
ALBÓNDIGAS CON TOMATE
Un plato consistente y nutritivo, que gusta a niños y a mayores
La receta con solera que presento hoy
es uno de los platos típicos de la cocina de mi madre: albóndigas
con tomate. Su preparación resulta entretenida y no presenta ninguna
dificultad. El resultado: una comida consistente y nutritiva, que
gusta tanto a niños como a mayores. Presento, a continuación, los
ingredientes para 4 personas y después, explico cómo se elaboran.
INGREDIENTES: Medio kilo de carne
picada de ternera, dos dientes de ajo, un huevo, pan rallado, harina,
una pizca de pimienta, una rama de perejil, medio kilo de tomates
rojos y maduros, una cebolla, un pimiento, aceite de oliva y sal.
MODO DE ELABORACIÓN: Se preparan, en
primer lugar, las albóndigas; luego, el tomate; y justo antes de
servir, mezclamos ambas cosas. Para hacer las albóndigas se pone la
carne en un recipiente grande y plano. Se pican los dos dientes de
ajo y el perejil muy menuditos y se añaden a la carne junto con un
huevo batido, una pizca de pimienta y sal al gusto. Se mezcla todo y
se agrega pan rallado hasta formar una masa consistente. A
continuación se forman las albóndigas poniendo trozos de masa en
la palma de la mano y dándoles forma esférica. Seguidamente, se
echa harina en un plato hondo, se envuelven con ella las albóndigas,
se fríen en abundante aceite de oliva hasta que estén doradas, se
escurren y se reservan.
Una vez elaboradas las albóndigas, se
hace la salsa de tomate usando un poco del aceite de oliva en el que
se frieron las albóndigas. Para ello, se pican la cebolla y el
pimiento muy menuditos y se sofríen en una sartén grande con el
citado aceite. A este sofrito se le añaden los tomates pelados y
troceados, se remueve todo junto, se tapa y se deja a fuego medio
durante 15 o 20 minutos aproximadamente, removiendo de vez en cuando
y aplastando el tomate con una cuchara de madera, hasta que quede una
salsa uniforme.
Junto antes de comer, se mezclan en la
sartén las albóndigas y el tomate, se deja todo cinco minutos a
fuego lento y se sirve caliente.
Espero que os animéis a preparar esta
sabrosa receta y la disfrutéis mucho.
viernes, 17 de mayo de 2013
PASIÓN REPENTINA
...Sintió sus manos estrechando sus nalgas y prestas a recorrer su cuerpo por debajo de la ropa; sus labios fogosos pegados a los suyos...
Aquella noche fresca de primavera, Emi y Olivia cenaron en casa de esta última y después, decidieron tomar una copa en un pub
cercano al apartamento. Se llamaba El Oscuro y Olivia
nunca había entrado allí, pese a que estaba en su misma calle. Cruzaron
sus puertas y el lugar hacía honor a su nombre.
Todo se vislumbraba en penumbras. La barra estaba a la derecha de la
puerta de acceso y a la izquierda había una pequeña pista de baile.
Sonaban blues y, nada más entrar, Emi se dio
cuenta de que uno de los tipos que se apoyaba en la cantina era aquel melenudo de rostro lánguido al que identificara con Cupido la primera vez que se conocieron, hacía casi dos años LOS NUEVOS MUNDOS DE EMI ABBOTT.
Se saludaron efusivamente y Emi, de forma habitual más
pendiente de su propio ombligo que del resto del mundo, se olvidó de que
su amiga existía y se puso a charlar con
él.
Olivia se quedó postrada sobre la barra, con la visión de la espalda de Emi
y un botellín de
cerveza como única compañía. Se bebió medio de un trago y se
encaminó en dirección a los baños, pensando si merecía la pena quedarse
en aquel lugar oscuro o apurar el resto de la bebida y
marcharse a su casa. Fue entonces cuando escuchó un sonoro “¡guapa!”
de una voz masculina desconocida. Volvió la cara, correspondió al
piropo con una sonrisa amplia y continuó su camino. El
hombre la siguió hasta la puerta de los baños.
-¿Dónde vas? Este aseo es de señoras, aclaró a su admirador mientras abría.
-A verte de cerca. Estás más hermosa que la primavera que acabamos de estrenar, le respondió él en tono solemne.
-Déjame pasar, inquirió ella, decidida y seria.
Lejos de obedecerla, el tipo se plantó delante de la puerta y estiró sus
largos brazos, taponando la entrada con propósitos claros.
-Lo
haré con la condición de que te tomes una copa conmigo cuando termines
-espetó el hombre, desafiándola y convencido del atractivo que
despertaba en el sexo opuesto.
Olivia
lo examinó con descaro y asintió a su propuesta con una leve
inclinación de cabeza. Jugar a las mojigatas no era lo suyo, y
mucho menos, cuando tenía enfrente a un individuo tan bien parecido.
El susodicho se retiró con un gesto galante y la invitó a entrar. “Si
él se atreve a impedirme el paso para tratar de
seducirme, yo puedo tomarme la licencia de mirarlo de arriba a
abajo. Y no está nada mal”, pensaba satisfecha para sus adentros, ya en
el interior del aseo.
Se
tomó un buen rato para atender sus necesidades fisiológicas, lavarse las
manos y retocar ojos y labios con un maquillaje discreto. Lo hizo
aposta,
con la intención de comprobar si el galán tendría la paciencia
suficiente para esperarla. Y, en efecto, la tuvo. Se lo encontró nada
más salir, apoyado en el quicio de la puerta. Decidido, el
hombre la cogió de la mano y no se separó de su lado durante el
resto de la noche. Repetidamente, se besó con el fogoso desconocido en
la zona oscura colindante a los baños. Volvieron a la barra
justo cuando Emi se disponía a abandonar el local junto a su lánguido acompañante. Olivia propuso que se fueran los cuatro a El Maligno para tomar la última copa y
todos aceptaron.
Caminaron durante un buen rato por calles oscuras y estrechas del centro de Madrid. Emi y su amigo, charlando animadamente de música y
libros. Olivia y el suyo, agarrados de la cintura, en
silencio y mirándose embelesados. Llegaron al club, pidieron sus bebidas
y se acomodaron en el sofá de la habitación azul. Una
ventana cuadrada los separaba de la cabina del DJ.
De repente, Olivia se vio sentada encima de aquel desconocido que empezaba a dejar de serlo; sintió sus manos estrechando sus
nalgas y prestas a recorrer su cuerpo por debajo de la ropa; sus
labios fogosos pegados a los suyos, mientras la lengua
hurgaba en su boca regalándole besos profundos y henchidos de
deseo... Sus pezones se despertaron al contacto de los dedos masculinos,
entretanto disfrutaba de la sensación que le otorgaba el
agua del placer bajando por su cuerpo y humedeciendo su sexo
ardiente...
Entregada a la pasión repentina y desinhibida, no se dio cuenta de que
el DJ le estaba llamando la atención por su comportamiento. Primero con
gestos discretos y después -una vez constatada su falta de atención-
llamándola por su nombre. Fue Emi quien interrumpió la provocadora escena, golpeando la espalda de su amiga con los
nudillos de los dedos de su mano derecha.
Olivia reaccionó, se levantó y empezó a colocarse el cuello de la camisa y a estirar su falta, arrugada tras el fragor de la
batalla. Emi le recriminó su actitud en tono seco.
-No
sé cómo te atreves a darte semejante lote en público. Yo me voy, y me
gustaría que hicieras lo mismo. No entiendo por qué no te lo llevas a
tu cama, con lo cerca que vives.
-Tampoco tú te comportas de manera exquisita, le contestó con retintín. Te has encontrado a tu Cupido
y me has dejado sola sin el
menor miramiento. Mira por dónde, ahora voy a hacerte caso. Me
marcho a casa con él. Dicho esto, cogió a su amante de la mano y se
encaminó a la salida del club, no sin antes disculparse del DJ
con un guiño de complicidad...
jueves, 2 de mayo de 2013
PLANTADOS DE CALABACÍN
Un plato fácil de hacer e ideal para los pequeños de la casa
La receta que traigo hoy a estas páginas, salida de la inventiva gastronómica de mi prima Simonetta DE SIMÓN A SIMONETTA, forma parte de los menús infantiles de los hoteles de lujo a los que ella asesora en su calidad de experta cocinera. Es ideal para los niños y, en concreto, para los que no les gustan las verduras. Los pequeños de la casa devorarán encantados estos calabacines, sin notar que su ingrediente principal son las temidas verduras. La receta resulta fácil de hacer y lo aconsejable es servirla como segundo plato o como cena. Enumero los ingredientes y explico, a continuación, cómo se elabora.
INGREDIENTES para cuatro personas: dos calabacines, 250 gramos de harina tostada, un huevo, pan rallado, una loncha de jamón york y otra de queso de sándwich para cada plantado, aceite de oliva y sal.
MODO DE ELABORACIÓN:
El primer paso consiste en tostar la harina. Para ello se pone a calentar una sartén, se echa la harina y se remueve sin parar con una cuchara de madera hasta que tome color. Una vez conseguido esto, se retira del fuego y se reserva. A continuación se pelan los calabacines y se cortan en rebanadas de medio centímetro de grosor y unos diez centímetros de largo aproximadamente. Se cogen dos rebanadas o plantados y se les pone en medio una locha de jamón york y otra de queso. Ya rellenos se envuelven, en primer lugar, en la harina tostada que se había reservado; después, en el huevo batido y, por último, se rebozan con el pan rallado. El último paso es freirlos en abundante aceite de oliva hasta que tomen un color dorado. Finalmente, se escurren bien con la espumadera o, simplemente, se colocan sobre un plato con papel de cocina para que suelten el aceite sobrante de la fritura y se sirven calientes. Se pueden acompañar con una guarnición de patatas fritas o de arroz blanco.
Espero que os animéis a preparar esta receta original y suculenta y la disfrutéis mucho.
Feliz puente de mayo!!! (Y si es erótico, mejor)
jueves, 11 de abril de 2013
EL QUECHUA
...La penetró hasta hacerla cabalgar cual amazona pletórica, calmando el vehemente deseo que los había arrastrado hasta
allí...
Eran más de las 8 de la mañana, razón por la que Emi decidió telefonear a su hija para avisarla de que llegaba acompañada por un
desconocido: El Montañero, sin otro motivo que el IMPETUOSO DESEO de ser acariciada que brotaba de cada uno de los poros de su piel.
El taxi alcanzó su destino, aparcó y El Montañero pagó mientras Emi
rebuscaba las llaves en el fondo de su enorme bolso, lleno
habitualmente de fruslerías. Se bajaron, ella abrió la puerta del
edificio y señaló hacia el ascensor con un gesto. Accedieron a su
interior, Emi pulsó el botón del séptimo piso y él la
atrajo hacia sí de forma súbita. La subió a sus caderas, sujetándole
el trasero con ambas manos y situando la boca en el canal de los
pechos. Ella se desabrochó la camisa, levantó el sostén y
dejó al aire sus pequeñas y prominentes protuberancias. Y aquel
hombre moreno de dura musculatura, entre indio y gitano, mordisqueaba
los montículos y lamía sus cumbres. Los gemidos femeninos
silenciaban el sonido de la máquina elevándose.
Al pararse en la séptima planta, justo frente a la puerta del amplio piso donde Emi reside junto a sus dos hijas adolescentes,
El Montañero la empotró entre las paredes del estrecho
ascensor y la besaba con ardor al tiempo que hincaba con fuerza en su
pubis el esplendor de su virilidad enhiesta. Ella se
estremecía de placer solo con pensar en la fogosa aventura que ya
empezaba a disfrutar.
Abrió la puerta de la vivienda y entraron con sigilo. Al llegar al
salón, el hombre se detuvo para decirle: “¡qué vistas más
bonitas!”. Le
hizo gracia el comentario. El amanecer entraba a raudales por la
cristalera de la estancia. De allí se fueron a la cama. Cuando él se
estaba
desnudando, su compañera ya se había refugiado bajo el edredón del
lecho.
-¿Me lo quito todo?, dijo El Montañero.
-Lo que tú quieras, le contestó Emi.
La
visión del falo brillante y oscuro le despertó un deseo que toda mujer
ha experimentado alguna vez: el de sentir un instrumento de
semejante calibre penetrando su boca hasta las profundidades más
hondas. Desde los tiempos del DESPERTAR SEXUAL DE EMI ABBOTT estaba acostumbrada a hacer inmensamente feliz a El Polaco
con la práctica de la felación. Dotada de una garganta adiestrada para
tales proezas, tuvo
claras sus ganas de provocar un gozo similar en aquel moreno
agitanado de ojos verdes que la había acompañado durante gran parte de
la noche.
Sin
embargo, no le resultó posible: no supo relajarse ni concentrarse para
conseguir que sus músculos dejaran paso a tamaño invitado. A su
propietario no pareció molestarle el tropiezo. Agarró a Emi, se tumbó en la ancha cama, la colocó sobre su cuerpo y la achuchó contra su pecho. La besó en los labios y pellizcó sus
mejillas al tiempo que pronunciaba estas palabras: yo sí voy a darte lo que tú quieres, todo será para ti.
En
esa postura, ella sobre él, la penetró hasta hacerla cabalgar cual
amazona pletórica, calmando el vehemente deseo que los había arrastrado
hasta allí. Emi gozó en silencio para que no la oyeran sus
hijas. Como amplificadores, los gritos y gemidos reprimidos en su
garganta multiplicaban las vibraciones de su cuerpo sobre la
poderosa herramienta que no perdía su vigor.
Las horas pasadas podrían contar la historia del árbol que se hundía en
la tierra húmeda y salía de ella hasta hacerla florecer como una
radiante primavera. La lluvia cayó sobre el prado y el sol
desapareció tras un tierno beso de despedida...
Cuando Emi salió de la habitación, un rato después de que su amante se marchara, la menor de sus hijas la esperaba en el salón.
-¿Qué tal con tu amigo, mamá? ¿Cuándo lo has conocido? ¿Volverás a
verlo? ¿A qué se dedica?, preguntaba incesante la joven con gesto
sonriente y tono entre sorprendido y atolondrado.
-Muy bien. Es montañero y así lo llamo. Lo he conocido esta noche y no sé si volveré a verlo. ¿Algo más?, inquirió Emi con una
sonrisa pícara.
-No. bueno, sí. Ese chico es quechua. Por tanto, su nombre debería ser El Quechua, ¿no crees?
-¿Por qué lo dices?
-Porque lo ponía en su sudadera, me he fijado bien cuando salió. Y además, tiene cara de eso, de quechua, ¿o no?
-Así es. El Quechua, repitió Emi varias veces mientras se dirigía a la cocina.
En los días sucesivos, tal como solía hacer con los amantes que le dejaban huella, Emi lo buscó en la calle y en los
bares, en el mundo real y en el universo digital...
sábado, 30 de marzo de 2013
TORRIJAS, UN CLÁSICO DE LA SEMANA SANTA
El sabor de la cocina casera en una golosina de leche y miel
Hoy he preparado el más clásico de los dulces de Semana Santa: torrijas. Mi
madre, que es una gran cocinera, me ha dado la receta con su peculiar estilo, es decir, a cálculo. Ella se mete entre fogones y no
entiende de más medidas que la experiencia y el instinto.
Tampoco tiene respuesta para los tiempos de cocción. “La miel tiene que
hervir un ratito”, me dice. "¿Cuánto, cinco minutos, por
ejemplo?", le pregunto. "No sé, eso lo ves tú, cuando esté un poco
espesita..." Me he arriesgado a hacerlas tal como ella me lo ha explicado, sin tiempos ni
medidas. Una vez terminadas y probadas, os confirmo que me han salido deliciosas. He tenido la precaución de tomar todas las medidas de los ingredientes
que he utilizado, para escribir la receta de forma que no presente problemas ni dudas a la hora de su elaboración. He comprado un pan especial para torrijas, lo
he cortado y me han salido, exactamente, 17 unidades. Enumero los ingredientes y, a continuación, explico cómo se elaboran.
MODO DE ELABORACIÓN:
Se pone la leche al fuego en una cacerola y se le añade el azúcar, la
canela en
rama y la cáscara de limón. Cuando empiece a hervir se retira del
fuego, se deja enfriar y se reserva. A continuación se parte el pan
especial para torrijas en rebanadas gruesas, de algo más de
un dedo de espesor. Estas rebanadas se mojan por ambos lados en la
leche que teníamos reservada una vez que esté fría y se dejan reposar
durante media hora aproximadamente. Transcurrido ese
tiempo se pone aceite de oliva al fuego en cantidad suficiente para
freír y se le echa una cáscara de limón para que le dé sabor. Cuando el
aceite esté caliente, se retira el limón y se deja a
fuego medio. En un plato hondo se baten los cuatro huevos, se mojan
en ellos las torrijas, una a una, y se van friendo en el aceite hasta
que adquieran un tono dorado. Una vez fritas toca el
último paso: el enmelado. Para ello se pone la miel al fuego y se
deja hervir unos cinco minutos. Se retira del fuego y, en ese mismo
momento, con la miel caliente, se van mojando en ella las
torrijas por ambos lados y colocándose en la fuente donde vayan a
servirse.
Las torrijas constituyen un postre delicioso y nutritivo. Su elaboración no es nada complicada, aunque requiere lo
de siempre: paciencia. Os animo a prepararlas en casa. Salen mucho más ricas y, por supuesto, más económicas que las que se venden en la
calle. ¡A cocinar y a disfrutar!
viernes, 29 de marzo de 2013
POTAJE DE GARBANZOS Y VERDURAS
UN MAGNÍFICO RECONSTITUYENTE QUE NO ENGORDA
Este potaje de garbanzos y verduras que os presento hoy lo cocina mi madre para los días
de vigilia, como es el caso del Viernes Santo. En mi caso, lo he preparado porque me resulta riquísimo, muy nutritivo y nada grasiento. No lleva carne ni tocino, por tanto,
no engorda. Se trata, además, de un magnifico reconstituyente para enfrentarnos a la vorágine cotidiana después de las vacaciones de Semana Santa. Si optáis
por la olla exprés, como yo he hecho, está listo en media hora. Empiezo con los ingredientes y, a continuación, relato el modo de elaborarlo.
INGREDIENTES para 4-6 personas:
½ kilo de garbanzos, aceite de oliva, sal, agua, un tomate grande, un
pimiento verde, dos zanahorias, una cabeza de ajo, una cebolla,
pimienta negra, clavo, comino, perejil, una hoja de laurel, una
cucharadita de harina y otra de pimentón dulce.
MODO DE PREPARACIÓN:
Se ponen los garbanzos en agua un día antes. En el momento de
cocinarlos, se echa
un chorro de aceite de oliva en la olla, se pone al fuego y se le
añaden los garbanzos, un tomate entero pelado, un pimiento verde limpio de
pepitas, una cabeza de ajo entera, media cebolla, una
pizca de pimienta, clavo, laurel, perejil, sal y agua hasta cubrir
los garbanzos. Se tapa la olla y se deja hacer durante media hora. En
ese tiempo se coge la otra media cebolla y se refríe en
una sartén con aceite de oliva. Cuando se está empezando a dorar se
le echa una cucharadita de harina y, en el momento en que la harina tome
color, se le agrega una cucharada de pimentón dulce y
se retira del fuego unos segundos después, porque el pimentón se
quema muy rápido y es preciso apartarlo andes de que esto ocurra. Cuando
la olla pite, se destapa, se le agrega la cebolla que
teníamos en la sartén con la harina y el pimentón y se remueve muy
bien para que se mezcle todo. Luego se separa la verdura entera, se pasa
por el pasapuré o chino y se vuelve a poner a la olla.
Se remueve todo de nuevo, se prueba de sal y, si ya está listo, ¡a
comer!
¡Feliz Viernes Santo!
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