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Un blog de relatos eróticos y cocina con solera. Los relatos narran las aventuras de cuatro mujeres divorciadas y sus conversaciones sobre sexo y hombres. Las recetas se elaboran siguiendo viejos cuadernos de cocina, escritos a principios del siglo XX


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lunes, 11 de junio de 2012

RESCATE, MENTIRAS Y KILOS DE CINISMO

Los intereses del rescate computarán como déficit y se prevé que acarreen nuevos ajustes y subidas de impuestos
   Hoy he decidido abandonar los clásicos relatos eróticos de Abremeloya para intentar aclarar las dudas referentes al rescate de España, eso que Mariano Rajoy no quiso llamar por su nombre en su comparecencia pública destinada a explicar una actuación a la que el presidente del Gobierno se refirió en todo momento como “línea de crédito” o “lo de ayer”.
                               
   Parece que la palabra rescate provoca tanto malestar en nuestros gobernantes que no quieren ni nombrarla. Hoy, el diario digital www.elplural.com recoge numerosas informaciones publicadas en la prensa extranjera sobre el asunto. Por citar algunos ejemplos, el diario francés Liberation dice que las autoridades españolas han evitado la palabra rescate porque supondría “un mazazo para una sociedad castigada por la austeridad y el desempleo”; y los rotativos británicos Financial Times y The Guardian critican al presidente Rajoy porque, en lugar de admitir la debilidad de España para rescatar a sus bancos, se haya referido a la ayuda europea como “una prueba del éxito de su programa de reformas y austeridad estricta”.                        
                                   
    Aunque las condiciones exactas de la línea de crédito están aún por fijarse, sí se sabe que la cuantía máxima ascenderá a los 100.000 millones de euros, y que el interés que habrá que pagar por ese dinero estará entre el 3 y el 4 por 100. En su comparecencia del pasado domingo, Rajoy repitió que “lo de ayer”, en referencia al innombrable rescate, solo afectaría a los bancos, no a los ciudadanos. Sin embargo, el dinero saldrá de los fondos europeos de rescate y se prestará al Estado español. No a los bancos, tal como pretendía nuestro Gobierno. Por tanto, es el Estado español el que está obligado a devolverlo. Conclusión: debemos tener claro que no serán los bancos quienes tendrán que afrontar el pago del préstamo, como intentan hacernos creer, sino el Estado, es decir, todos los ciudadanos.
   La mayoría de los españoles se cuestiona ahora de qué forma repercutirá el rescate en nuestros paupérrimos bolsillos. Pese a que Rajoy asegurara que la “línea de crédito” concedida por Europa no afectaría al déficit, el vicepresidente económico de la Comisión Europea, el español Joaquín Almunia, ha afirmado hoy que el préstamo concedido a nuestro país computará como deuda pública y que sus intereses, al tratarse de gastos, contabilizarán como déficit.
   La línea de crédito europea, rescate o como se quiera llamar no nos saldrá gratis. Además de hacer frente a los intereses, el Estado español tendrá que cumplir una serie de condiciones entre las que está, precisamente, el cumplimiento de los objetivos de déficit. Ello implicará, según coinciden en afirmar numerosos analistas, nuevos recortes y subidas de impuestos que pagaremos los sufridos españolitos, por más que el Gobierno se empeñe en negarlo.
  Tampoco está claro que, como afirmó el ministro de Economía, Luis de Guindos, al hacer pública la medida, el rescate vaya a servir para que el crédito vuelva a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) y a las familias. La razón es que todos los bancos y entidades financieras, buenas o malas, se verán obligadas a aumentar sus provisiones, lo que dificultará y retardará la concesión de créditos.
  Las consecuencias del rescate no se conocerán hasta que el Eurogrupo no fije las condiciones del crédito, más o menos dentro de un mes. De momento, lo que está claro es que España es el cuarto país europeo en acudir al rescate, después de Grecia, Irlanda y Portugal. La única diferencia entre los rescates de los citados países y el de España es que, mientras en los Estados antes mencionados la ayuda se concedió al conjunto de la Economía, en nuestro caso el crédito queda circunscrito al sistema financiero español.
   Condiciones económicas y peleas políticas aparte, muchos ciudadanos se preguntan impotentes por qué tenemos que seguir ayudando a unos bancos que han dejado a miles de familias en la calle, mientras las viviendas desalojadas siguen vacías porque las propias entidades se niegan a bajar sus precios. No estaría mal que el Estado incautara esas viviendas vacías a los bancos que reciban los dineros del rescate, y las cediera por un alquiler simbólico a las familias que se han quedado sin hogar. Así, al menos, los más desfavorecidos tendrían una tabla de salvación a la que agarrarse, y a los ciudadanos nos quedaría el consuelo de que nuestros sacrificios servirían para algo más útil que ayudar a unos bancos que con su usura desmedida han dejado en la miseria a tantas familias y, lo que es aún más grave, a tantos niños inocentes que sufren desamparados el desahucio y la ruina de sus padres.                                                                             

viernes, 25 de mayo de 2012

La Pobreza Infantil en España

      2,2 millones de niños viven en España en situación de pobreza
    El último informe de UNICEF España sobre la situación de la infancia en nuestro país, titulado “El impacto de la crisis en los niños”, arroja cifras demoledoras sobre la grave situación que atraviesan los niños que viven actualmente en España. Un 26% -2,2 millones de menores de 18 años- abren cada día los ojos en hogares situados en el umbral de la pobreza. Esto significa que los ingresos de una familia compuesta por dos adultos y dos niños no superan los 16.400 euros anuales.
    “La pobreza tiene cara de niño”, aseguró la directora ejecutiva de UNICEF España, Paloma Escudero, en la presentación del informe. Por primera vez, el porcentaje de niños que vive en la pobreza o al borde de ella supera al de mayores de 65 años, que hasta 2010 era el colectivo más afectado por la crisis. Y, según apuntan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la cantidad de menores empobrecidos seguirá aumentando. En España, los niños padecen de forma especial la dureza de la recesión económica. En solo dos años, de 2008 a 2010, el número de menores en situación de pobreza aumentó en 205.000 (un 10%) y se incrementó también la cifra de niños que viven en hogares cuya situación es de pobreza extrema, con menos de 11.000 euros al año para toda la familia. Éste último porcentaje pasó del 9% en 2008 al 13,7% en 2010. Los dos únicos países que superan en toda la Unión Europea esta desdichada situación de miseria infantil son Rumanía y Bulgaria.

     Las causas principales del aumento de la pobreza infantil en España son, según el informe de UNICEF, el crecimiento del paro y la bajada de los salarios. El número de familias con hijos que tienen a todos sus miembros en paro ha pasado de 324.000 en 2007 a 714.000 en 2010, lo que supone un incremento del 120%. La incidencia del desempleo en parejas jóvenes con hijos ha provocado una reducción del gasto en productos de primera necesidad, como alimentación, atención médica o material escolar.

     UNICEF España ha pedido al Gobierno que incluya la protección de la infancia en su agenda política y elabore un Plan Nacional contra la Pobreza Infantil. En este sentido, Paloma Escudero afirma que “los costes de no actuar ahora no solo afectan a los niños y a las familias más vulnerables, sino que comprometen el crecimiento de la sociedad a medio y largo plazo. Hace dos años, en su informe “El Estado de la Infancia en España”, UNICEF alertaba también sobre las situación de pobreza que atravesaba la infancia española y, tal como ha reiterado esta misma semana, solicitaba al Gobierno la puesta en marcha de un Plan Nacional para combatir la pobreza infantil. Nada se hizo entonces y, como era de esperar, aumentó la cantidad de menores que sufren las consecuencias de la crisis. Aunque me encantaría pensar lo contrario, presiento que tampoco ahora ocurrirá nada. La clase política ha demostrado, con su actuación, que le interesan más los bancos que los niños...
    En mi condición de periodista y de madre, he decidido que ésta es la noticia de la semana y por dicho motivo la traigo a estas páginas. Sé que han ocurrido muchas cosas (Hollande-Merkel, reforma laboral, Bankia...) pero creo que nada debería importarnos más que la pobreza que sufre un elevado porcentaje de niños en nuestro país... Antes de acostarme cada noche, miro la carita de mi hijo de 10 años dormido y respiro hondo. “Otro día que ha pasado sin que nada le falte”, suspiro con alivio. Solo le pido a la vida que nos dé, a su padre y a mi, fuerzas para seguir luchando por su bienestar y tener la dicha de verlo crecer como hasta ahora: sano, feliz y despreocupado. Mi mayor deseo: poder decir lo mismo de todos los niños del mundo.