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Un blog de relatos eróticos y cocina con solera. Los relatos narran las aventuras de cuatro mujeres divorciadas y sus conversaciones sobre sexo y hombres. Las recetas se elaboran siguiendo viejos cuadernos de cocina, escritos a principios del siglo XX


miércoles, 2 de enero de 2013

NOCHE EN EL MALIGNO

...Intentó escapar sin éxito de las garras de aquel gigantón que la sobaba...
    El grupo formado por OliviaEmiWynieEl de 28 y los dos amigos de este último se dispersó nada más acceder a El Maligno. Los hombres se quedaron en la barra pidiendo bebidas y ellas se adentraron en la habitación azul. Sin presencia masculina alguna y sentadas en el sofá situado al fondo de la estancia, Olivia confesó a sus amigas que estaba muy dolida con su amante por haberse enamorado de otra y, además, atreverse a hablarle con todo lujo de detalles del sufrimiento que una mujer distinta a ella causaba en su corazón LA PRESUNTA IMPLICADA.                                                         
                         
     -No voy a volver a la cama con él, pero sigo enamorada y me resulta imposible sacarlo de mis pensamientos, aseguró a Emi y a Wynie.
    -Otro vendrá que su hueco ocupará. Y mientras más pronto aparezca, mejor, observó esta última.
     -Desde luego. El problema es que no veré a ese otro mientras él ocupe mis sentidos.
     -Piensa más en ti y menos en él, Olivia, le recomendó Emi.
    -Creo que, si me encontrara en tu caso, me tiraría a uno de sus amigos, verás cómo le duele. Además, te lo digo porque intuyo que gustas a ambos. Cualquiera de los dos accedería encantado, aseguró Wynie.
      -Pues el alto no está nada mal. ¿Que os parece?
     -Para ti, estupendo, contestó Emi al tiempo que Wynie asentía y las alertaba con el gesto de la proximidad de ambos hombres, que entraron en la sala con las manos cargadas de botellines de cerveza para invitarlas.
      -A mi no me apetece, gracias. ¿Donde habéis dejado a El de 28?, quiso saber Wynie.
      -En la fila del baño, esperando su turno muy bien acompañado, reveló el moreno, riéndose a dos carrillos.
      -Venga ya!!! Eso no me lo pierdo, indicó su interlocutora, levantándose del sofá.
      Sin pararse con nadie ni siquiera saludar a ninguno de los conocidos con los que se topó en su camino, Wynie cruzó veloz el pasillo que separaba las habitaciones y la barra de los cuartos de baño de El Maligno y, al llegar a la meta, descubrió a su objetivo besando largamente a una persona de sexo femenino cuyo rostro no alcanzaba a vislumbrar. No obstante, logró percibir que era de estatura baja y entrada en carnes. Se volvía para confirmar la noticia cuando unos brazos de gigante cortaron su paso.
     -¿Dónde vas tan deprisa, guapa? ¿Se te ha perdido algo, o alguien?, la interrogaba un desconocido que se atrevió a achucharla contra su cuerpo plantando una de sus grandes manos en el trasero femenino y la otra, en un pecho.
      Wynie intentó escapar sin éxito de las garras de aquel gigantón que la sobaba. Sabedora de que con la fuerza no tenía nada que hacer, utilizó la amenaza para defenderse.
     -Si no me sueltas ahora mismo y dejas de tocarme grito el nombre de M., el dueño de esta casa, y no tardará en aparecer y echarte, espetó dirigiendo al rostro cuadrado del hombre una mirada firme y desafiante.
     -Perdona, no te pongas así. Creía que te gustaba, espetó convencido tras soltarla.
    -Para seducir no basta con un físico imponente, como el tuyo. Al menos, no a mi. Por mucho cuerpo que luzcas, si andas falto de neuronas no tienes nada que hacer conmigo. No frecuento compañías insulsas, comentó con desdén. Déjame pasar, le ordenó en tono expeditivo.
    El gigantón dejó libre el pasillo y Wynie lo cruzó hasta adentrarse en la habitación azul, donde permanecía su grupo de amigos. Tomó asiento al lado de Olivia y pronunció tres palabras cerca de su oído, en voz baja: “besándose con otra”. La oyente, lejos de enfadarse o entristecerse, soltó la siguiente frase: “Mejor para él. Y para mi”, enfatizando las últimas palabras, como si quisiera dejar patente su alegría por sentirse libre. No lanzó a Wynie ni una sola pregunta sobre la escena que acababa de presenciar ni hizo el más mínimo amago de interesarse por los actos del hombre de quien momentos antes había afirmado sentirse enamorada... (CONTINUARÁ).

LA PRESUNTA IMPLICADA

"Las mujeres que vuelven locos a los hombres son las que les dan calabazas"
    Los dos amigos de El de 28 que irrumpieron aquella noche en la reunión femenina de la casa de Olivia eran valencianos, como él, y habían venido a pasar unas cortas vacaciones a Madrid LAS AMIGAS Y LOS HOMBRES. Uno de ellos era alto y fornido, aunque no muy guapo, y se comportaba de modo tímido. El otro era moreno y bajo, de rostro simpático y carácter abierto y participativo. Se prestó a poner música y a ayudar a Olivia a servir las copas.
    OliviaEl de 28 y Wynie no habían estado juntos desde antes de que la TENTADORA OFERTA del joven a esta última rompiera la relación de las amigas AMIGAS, HOMBRES Y CELOS. Entre los tres existían sombras que esperaban ansiosas la llegada de la luz. Cuando El de 28 entró con sus amigos en el salón saludó a Olivia en primer lugar y después, a Emi. Solo tras hacer las presentaciones oportunas se dirigió a Wynie.
                              
    -Te he dejado aposta para el final, le susurró al oído instantes antes de acercar la boca a la suya para consumar un beso que ella rechazó airada.
    -Déjate de tonterías y no te acerques a mi. No quiero más problemas con Olivia y, mucho menos, por un tipo que ni siquiera me pone.
     -No me creo que no te guste..
    -¿Y a mi que me importa lo que tú creas, vanidoso? Lo único que te exijo es que mantengas tus manazas lejos de mi cuerpo.
      -Yo no te exijo nada. Ven aquí, Olivia, por favor, llamó a la anfitriona.
     -Lo que deseo es hacer un trío con vosotras dos, espetó a las amigas al tiempo que cogía a cada una con un brazo y las acercaba a su cuerpo.
      Ambas mujeres se zafaron del abrazo del pretendido seductor y rieron al unísono.
    -¡Ni lo sueñes!, exclamó Olivia. Ni con las, ni con ninguna de nosotras por separado. No pienso volver a la cama contigo. Y ella tampoco lo hará, ¿a que no, Wynie?
     -No lo hice en el pasado y no tengo la intención de hacerlo en el futuro, ya lo sabes. Por mi, que espere sentado en un sofá bien cómodo, expresó esta en tono irónico dirigiendo su gesto a El de 28.
    -Es broma chicas, respondió el aludido. Además, ahora no puedo tener sexo con nadie que no se ella, especificó en un tono claramente melancólico.
    -¿Y quién es ella, si se puede saber?, inquirió Wynie.
    -La presunta implicada, respondieron a dúo Olivia y El de 28.
      A partir de ese momento, las penas de amor del susodicho monopolizaron la reunión.
     -La presunta implicada en mi desgracia, en mi desasosiego y en mi tristeza, lamentó en un volumen lo suficientemente alto como para que todo el grupo se dispusiera a escucharlo
     -No duermo bien desde que me echó de su cama, su ausencia me produce escalofríos y no puedo besar una boca que no sea la suya. Estoy enamorado de ella y no soporto su ausencia. No contesta a mis llamadas ni a mis mensajes, sé que me ha utilizado y la sigo queriendo, prosiguió con voz grave y apesadumbrada ante los rostros contrariados de los otros dos hombres. .
     -Olvídate de ella de una vez, paisano. ¿Cómo se te ocurre sufrir por una que te ha dejado teniendo aquí a tres mujeres como tres soles, espetó el amigo moreno y bajo.
    -Psss... sois todos iguales, contestó Wynie. Las mujeres que vuelven locos a los hombres son las que les dan calabazas. Mientras más os maltraten, más os gustan, apuntó. Aquí tienes un ejemplo claro. Olivia se ha desvivido por tu amigo desde que se conocieron y él, lejos de responder a tantas consideraciones, tiene la caradura de confesar delante suya que está enamorado de otra mujer y explicar con pelos y señales todo lo que sufre por ella. Me parece fata, que conste, enfatizó fijando en El de 28 su rostro desafiante.
    -No importa, Wynie. Somos amigos y a los amigos hay que escucharlos, consolarlos y ayudarlos...
       -Si eso es lo que sientes, nada que objetar, respondió la aludida.
      -Yo si tengo alto que objetar, saltó Emi. No pienso perder ni un minuto más de esta noche escuchando las penas de un tipo que está sobreactuando con intenciones en las que no quiero ni pensar y, para más inri, me cae mal. Así que, por mi parte, me voy a El Maligno, aprovechando que está aquí cerca, anunció decidida.
      -Yo te acompaño, la secundó Wynie.
     -Será mejor que nos vayamos todos, corroboró Olivia. El ambiente se está enrareciendo, observó.
      El grupo asintió. Olivia telefoneó a M., el dueño del club privado, para solicitar el pertinente permiso de entrada. Y la noche siguió, larga, traviesa y aventurera...

LAS AMIGAS Y LOS HOMBRES

Tres con tres en una noche que se presentaba prometedora...
    Olivia y Wynie han vuelto a ser amigas y, desde que se juntaran en la cena del coñac Remy Martin Louis XIII y las FANTASÍAS SEXUALES, han reanudado el estrecho contacto que mantenían antes de que El de 28 y unas fotos comprometedoras se interpusieran entre ambas  AMIGAS, HOMBRES Y CELOS. Pasaron casi seis meses sin que se vieran ni se hablaran y las únicas noticias que una recibía de la otra llegaban a través de Emi, quien continuaba frecuentando a ambas.
                           
     La vida tiene esas paradojas y, sin proponérselo ni ser consciente de ello, fue El del 28, el que provocó la desunión, el mismo que propició el encuentro. Lo cierto es que, durante esos meses en los que Olivia no quiso saber nada de su vida, el joven conoció y se enamoró perdidamente de una muchacha de su edad, cantante de ópera para más señas, con la que ha estado conviviendo hasta ahora. Sin saber que para su adorada artista solo significó un pasatiempo, un interludio en la relación que tenía con su novio de toda la vida. Y cuando el novio y la novia arreglaron sus desavenencias, esta invitó al sustituto a marcharse de su casa. Entonces, el enamorado afligido y lloroso llamó a Olivia, a quien, además de amante, había tenido como amiga e incluso como madre, y ella sucumbió a sus lamentos y a sus lágrimas. Lo recibió en su apartamento y permaneció a su lado un día y una noche completos, aunque no tuvieron sexo. Ni siquiera permitió que la besara en la boca. Le abrió sus brazos de amiga y le ofreció el calor de su hogar durante una larga jornada en la que quiso dejarle claro que nunca más le entregaría su cuerpo de hembra ardiente, hecho que ni siquiera ella misma se creía hasta que sucedió. Al menos, por el momento...
    Una vez que se encontró calmado, alimentado y consolado, El de 28 se despidió de Olivia con la promesa de que la llamaría nada más instalarse en una casa que le había prestado otra antigua amante. Y ella, nada más quedarse sola en casa, se acordó de Wynie y pensó en la ilógico que resultaba que hubiera perdonado al objeto de la discordia y siguiera alejada de su amiga. Sin embargo, no se atrevía a llamarla después de haberla ignorado una temporada tan larga, y pidió a Emi que se las ingeniara para concertar una reunión del grupo. Esa noche enterraron los rencores y los dolores y volvieron a ser las mismas. Ni Olivia ni Wynie quisieron ahondar en la herida ni analizarla; se limitaron a taparla y a dejar que se curara...
   Al día siguiente de que se celebrara el reencuentro y brindaran por una amistad renovada, fue Olivia la que convocó a una cena en su casa, aunque en esta ocasión no asistió Katty, debido a una cita con un nuevo galán al que había conocido en los mundos digitales. En esta ocasión, las amigas se enfrascaron en LA DECISIÓN DE EMI respecto al fin de la apasionada relación con su ínclito amante El Polaco y, en lo más álgido de la conversación, sonó el timbre. Era El de 28 con dos amigos. Olivia no sabía si abrirle o decirle que estaba ocupada y no podía atenderlos, y disipó sus dudas consultando a Emi y a Wynie. Ambas accedieron, sobre todo por las ganas de conocer a los dos amigos. Tres con tres en una noche que se presentaba prometedora... (CONTINUARÁ) 

martes, 1 de enero de 2013

MUCHOS PRETENDIENTES, NINGÚN AMOR

Busca algo más duradero que la pura pasión sexual, tan intensa como efímera...
    Katty Lloyd termina este año con muchos hombres al retortero, pero es consciente de que ninguno de ellos se convertirá en el definitivo, en el compañero con el que estaría dispuesta a pasar el resto de sus días. Con la mayoría de ellos, la relación se limita al sexo o a las expectativas de tenerlo. A continuación, una breve semblanza de los caballeros que la han rondado o con quienes se ha citado recientemente y persisten en el empeño de conocerla o de volver a verla.
                 
    El Pijo: joven treintañero con la cartera repleta, hijo de alta cuna y empresario desde que echó los dientes. Junto a él, Katty ha vivido fogosas escenas de SEXO EN LA PISCINA durante el pasado verano. Acaba de inaugurar un local en una concurrida zona de copas de Madrid y la invitó a la presentación, pero ella no quiso darse por aludida. Era una más de los cientos de invitados a un evento que el anfitrión convocó a través de las redes sociales. Al día siguiente de la fiesta, la llamó para decirle cuánto la había echado de menos e insistir en sus ganas de que encontraran una noche para disfrutarla a solas. Sin embargo, ese hecho no acaba de producirse.
   El Chiqui: informático de la misma edad que Katty, unos 40 años, y llamado así por sus escasos 1,65 metros de estatura. Se conocieron por Internet y ya han tenido sexo LA SUERTE DE ELEGIR. La ha llamado repetidas veces e insiste en sus deseos de amarla de nuevo. Le ha confesado en varios mensajes el placer inmenso que sintió a su lado y lo mucho que tiene que aprender de ella, y le ha pedido que sea la compañera con la que estrenarse en el sexo anal. Katty se ha limitado a contestarle que para eso se necesita una destreza especial y una compañía que también lo sea. Aunque piense para sus adentros que él no cumple los requisitos, no se lo ha hecho saber abiertamente. El Chiqui ha intentado sin éxito cuadrar una nueva cita a la que Katty, de momento, está dando largas.
    El body guard: hombre de apuesto rostro y despampanante anatomía al que ha conocido en la red y con el que aún no ha celebrado la primera cita debido a un viaje laboral del galán al extranjero. Una vez de vuelta, la llamó y quedaron en verse una tarde para tomar unas cañas. Poco después, volvió a telefonearla para aplazar el encuentro a la mañana siguiente con una excusa a la que Katty no prestó atención. Simplemente, le contestó que no era posible. Se sentía orgullosa de no secundar los vaivenes de un tipo consciente de su exuberancia física y seguro sobre sus dotes de seducción.
    -Vuelve a llamarme cuando dispongas de tiempo y yo te diré si me conviene o no, le indicó en tono firme y en eso quedaron.
     El Musculoso: amante de Katty desde hace varios meses y dotado también de un cuerpo espectacular, se conocieron a través de Internet y han mantenido algunas citas íntimas en el apartamento de ella, además de un encuentro fortuito en una torre de oficinas. La casualidad los juntó y se regalaron un rato de pasión tórrida en un despacho semi abandonado que el personal de seguridad de aquel rascacielos usaba para guardar sus objetos personales LA SORPRESA Y EL DESEOKatty salió del lugar con la sonrisa floja de la mujer que ha alcanzado la plenitud en la satisfacción de sus instintos más básicos. No ha visto a EL MUSCULOSO desde entonces, aunque él sí se ha molestado en telefonearla con frecuencia e insistir en su objetivo de concertar otra fogosa cita. Katty le ha dado largas. En alguna ocasión, por falta de tiempo y, en la mayoría, por desgana. Aunque se considera una mujer muy sexual, no siempre está preparada para un polvo rápido sin más sentido que el del placer carnal, lo único que le ha proporcionado este amante de anatomía prodigiosa.

ENAMORADIZA

...Lo busca en el mundo real y en el cyberespacio, en las barras de los bares y en Google...
    “He perdido al hombre de mi vida y no estoy triste. Me siento en paz conmigo misma. Y abierta a lo que pueda venir”. Con estas palabras, pronunciadas ante su íntima amiga Wynie Smith LA DECISIÓN DE EMI ABBOTTEmi Abbott dio por terminada la historia de amor más apasionante de su vida y se echó a las calles decidida a estrenar soltería.
     Emi pertenece al tipo de mujer que no sabe vivir sin tener un hombre a su alrededor. Desde que lo dejó con su primer amor, a los dieciséis años, ha ido de flor en flor, soltando a uno y cogiendo a otro de forma casi instantánea. A su marido lo conoció con veintiuno, a la mañana siguiente de que la dejara el cuarto de los novios de su vida. Entró en clase de inglés, se quedó mirando embobada al nuevo profesor y, nada más tomar asiento, le dijo a su compañera de pupitre que iba a casarse con él. No habían cruzado una sola palabra, pero presintió con una clarividencia aplastante un hecho que, en efecto, sucedió varios meses después de aquel flechazo que fue mutuo.
   Algo parecido le sucedió con El Polaco, a quién conoció el mismo día en que decidió solicitar el divorcio, después de 20 años de matrimonio. Ocurrió en un evento que organizaba el Instituto Polaco de Cultura, al que acudió por motivos laborales. Varios minutos después de que alguien los presentara, se alejó con una excusa banal y llamó a Wynie para contarle que había conocido a un hombre mayor con el que iba a pasar esa noche, y añadió estar segura de que serían muchas más. Sus deseos volvieron a cumplirse. Junto a su ínclito amante extranjero y errante, maduro y experto, ha pasado tres años. A su lado ha disfrutado de intensas experiencias sexuales jamás imaginadas EL DESPERTAR SEXUAL, ha amado con una intensidad que nunca antes había sentido y, llegado el momento, ha preferido prescindir de él antes que compartirlo. 
    Emi y Wynie han bromeado a menudo acerca de quién les duraría más, si El Polaco o El Profesor de Matemáticas PLACENTERA DOMINACIÓN Siempre solían llegar a la conclusión de que este último y la realidad demostró que no erraban. La apasionante historia de El Polaco y Emi ha tocado a su fin SIN DECIR ADIÓS, mientras persisten los ardientes encuentros de Wynie y el profe SENSUAL Y SEXUAL.
    No transcurrió ni una semana desde que Emi estrenó soltería y salió de su casa con las mente abierta a seducir y ser seducida hasta que se topó con El Publicista. Lo encontró en un evento al que acudió con Olivia N. y, nada más verlo, supo que se trataba del elegido. Era rubio, de aspecto pijo y modales elegantes. Lo miraba de reojo cuando él empezó a toser. Emi se acercó, le dio unos golpecillos en la espalda y volvió sobre sus pasos. Al poco tiempo, estando ambas amigas en la barra, él las descubrió entre el numeroso público que abarrotaba la sala y le pidió a Emi con un guiño y un simpático gesto que se acercara. Ella obedeció y no volvieron a separarse hasta que terminó la fiesta.
    En ese tiempo, Emi supo de su flamante galán que era publicista, tenía cuarenta y siete años, divorciado y padre de un niño de corta edad. Él, en cambio, se marchó en la ignorancia total respecto a una mujer que suele comportarse ante los desconocidos como una persona misteriosa, que habla poco y sabe callar sobre su vida sin que se note que lo hace intencionadamente. Lo que esa primera noche dejó claro a ambos es que les gustaba besarse. Lo hicieron en varias ocasiones y, a juzgar por las palabras que se dijeron, se quedaron con las ganas de una intimidad que las mutuas obligaciones laborales impidieron que aconteciera. Se despidieron sin dejarse los teléfonos. Ninguno de los dos dio el paso de pedirlo al otro. Un beso largo y profundo y un “hasta la próxima” marcó el colofón de la velada.
    Ahora, Emi asegura haberse enamorado de El Publicista y lo busca en el mundo real y en el ciberespacio, en las barras de los bares y en Google. Hasta el momento, sin éxito. 

LA SUERTE DE ELEGIR

     Katty Lloyd tiene tres hombres rondándola
   El body guard envió un e-mail a Katty Lloyd en el que adjuntaba una imagen de su despampanante anatomía. En la foto también se apreciaba un rostro anguloso y varonil que resultaba muy atractivo. Ese cuerpo que parecía esculpido por el mejor de los artistas, su virilidad oculta bajo un bañador de marca tipo slip, se plantó cual holograma frente al rostro de Katty en el instante en que vio su nombre en la pantalla del teléfono móvil, al tiempo que el sonido del aparato le indicaba que lo cogiera. Ella se soltó del abrazo de El Chiqui y atendió la llamada.  UNA MUJER PLETÓRICA
               
    -¡Hola! Quiero verte esta noche, espetó El body guard, sabedor de que su exuberancia corporal dejaba a las mujeres epatadas.
   En un abrir y cerrar de ojos, Katty evaluó dos factores: el primero es que estaba acompañada y su educación no le permitía plantar a El Chiqui después de haber accedido a invitarlo a su casa. El segundo, la satisfacción que le producía negarse a los deseos de un hombre tan convencido sobre sus dotes de seducción. Firme y segura, soltó un aplastante y seco “no”.
     -¿Así, sin más?, inquirió él, cortado y sorprendido.
     -No puedo quedar hoy, respondió ella en tono de indiferencia.
   -Pues te aviso de que tendremos que aplazar nuestra cita para largo. Mañana me voy a Canadá por asuntos de trabajo, anunció él, esperando una reacción positiva de su parte que no obtuvo.
    -Muy bien. Que te diviertas. Me llamas cuando vuelvas, si quieres, se limitó a contestar ella.
    -Descuida, lo haré. Un beso muy grande, se despidió el body guard.
    -Pásalo bien, expresó Katty antes de colgar.
  Siguió caminando junto a El Chiqui. Solo quedaban un par de manzanas hasta su apartamento. Su acompañante pudo captar que acababa de rechazar una cita con otro hombre aunque no se lo hizo saber. Sin embargo, continuó la conversación sobre sexo que mantenían en el restaurante, insistiendo en su potencia inagotable y en todo el tiempo que era capaz de dar placer a una mujer antes de eyacular, como si quisiera dejarle claro que había realizado la elección adecuada.
   -No hace falta que presumas tanto. Vas a tener la oportunidad de demostrarlo en breve, aseveró ella.
    Nada más entrar en casa y cerrar la puerta, El Chiqui la agarró por la cintura y la estrechó contra su cuerpo, chocando en su pubis el instrumento duro que escondía tras el pantalón. Katty suspiró con gesto cómplice. Él tomó su mano derecha y la plantó en la herramienta enhiesta y candente, mientras le decía a susurros lo mucho que lo excitaba. Se acariciaron entretanto se desnudaban y cruzaban la corta distancia que los separaba del sofá. Hubo pocos prolegómenos en un coito largo y caracterizado por la potencia sexual de la que tanto se vanagloriaba El Chiqui. En efecto, Katty disfrutó de varios orgasmos antes de que él alcanzara el primero y se derrumbara sobre su cuerpo.
    “No ha estado mal, pero no es lo que necesito. Para un simple mete y saca lo hago con un consolador”, pensaba tras separar al hombre de su cuerpo y dejarlo que dormitara en el otro extremo de la cama. “Con lo que me gustan a mi los preámbulos y las caricias... Y para colmo, sin sexo oral...”
    Katty se quedó dormida con esas reflexiones pululando por su cabeza. Dudaba sobre si querría ver de nuevo a El Chiqui, aunque lo que ocurriera no la inquietaba. “Otro más que no es el verdadero", fue su último pensamiento antes de cerrar los ojos.
   A la mañana siguiente, nada más abrirlos, dirigió su mirada al teléfono móvil que reposaba sobre la mesilla de noche y descubrió satisfecha que tenía dos mensajes de otro amante ya conocido y nada desdeñable: EL MUSCULOSO. Dejó su lectura para luego y se recostó sobre el torso de El Chiqui. Él, como suele ocurrir a muchos hombres, se despertó deseoso de pasar la mañana atravesando el cuerpo moldeado de la hermosa y refinada dama que la red había puesto en su camino, y con la que soñaba cada noche desde que mantuvieran la primera cita. La había conseguido a la cuarta y ahora lamentaba que hubiera ocurrido en un día laborable, que tuviera que marcharse en breve y sin tiempo para obsequiarla con las caricias que, según creyó intuir, ella requería en silencio. Intentó concertar una próxima cita antes de irse, pero Katty no se la concedió. Tenía demasiados compromisos sociales, familiares y laborales como para perder el tiempo con amantes que no llegaran a satisfacerla por completo. Además, estaba segura de que pronto quedaría con El Musculoso. Aunque en ambos casos se trataba solo de sexo, se congratulaba de la suerte de poder elegir al compañero de cama que más placer le proporcionaba. 

UNA MUJER PLETÓRICA

...Katty está a punto de irse con un hombre cuando recibe una llamada de otro...
    Katty Lloyd continúa sin encontrar el amor de su vida pero eso no impide que esté pletórica. El Pijo SEXO EN LA PISCINA, que se fue a Méjico sin billete de vuelta, está de nuevo en Madrid y a punto de inaugurar un club nocturno en la capital de España. LA ÚLTIMA RACIÓN DE SEXO EN LA PISCINA
    Desde la decepción sufrida por el fracaso de la historia con El Psiquiatra, de quién pensó que podría llegar a ser EL AMOR DE SU VIDAKatty ha dejado de buscar en las pistas de baile de las discotecas y en los portales de encuentros de Internet al compañero y al amante con el que compartir el resto de sus días. Ahora sale con la única intención de echarse unas risas con sus amigas y pasar un rato agradable. Sigue atendiendo a las solicitudes de los hombres apetecibles que la pretenden por el WhatsApp o la web, pero ya no espera de los susodichos más que una agradable conversación y unas horas de sexo placentero. En estos casos, es ella quien decide, una vez que elige al galán que considera adecuado, dónde y cuándo se celebran las citas.
                        
     El último hombre con el que ha conectado a través de la red y ha conocido personalmente es El Chiqui, llamado así por sus escasos 1,65 metros. El sexo no llegó hasta el cuarto encuentro que mantuvieron. Katty aceptó citarse con él después de la primera vez porque era agradable, su conversación le resultaba interesante y le caía bien. Sin embargo, no la excitaba físicamente. Aunque era guapo de cara, su corta estatura la retraía. No es una mujer acostumbrada a estar con hombres bajos.
    El día que terminaron envueltos entre las sábanas del apartamento de Katty era laborable. Su hijo estaba con el padre y ella, sola en casa. No había hecho ningún plan y él le puso un WhatsApp por la tarde. “Te invito a cenar”. “Si vienes a mi barrio, acepto”, le respondió ella.
    Quedaron una hora después en un restaurante italiano y compartieron pasta y pizza. En la sobremesa, El Chiqui empezó a hablar de sexo y a preguntarle a Katty qué prácticas le gustaban más.
     -Soy bastante abierta en el sexo. Todo lo que se haga bien me gusta.
     -Me halaga escuchar eso. Me considero un hombre experto en dar placer.
  -Jajaja!!! Eso decís todos. Forma parte del truco de la seducción. Por mi parte, he comprobado en varias ocasiones que se trata de un farol. Algunos de los que presumen mucho son tan torpes que no te queda más remedio que separar su cabeza de tus partes íntimas mientras piensas “aparta de ahí, que es mejor nada que esto...”, expresó Katty en tono risueño.
     -Ese no es mi caso, te lo aseguro, aclaró El Chiqui.
   -Blablabla, blablabla, blablabla, reiteró Katty. Aquí lo que importan son los hechos. Los hombres tenéis la lengua muy larga, aunque seamos las mujeres quienes acarreamos ese sambenito.
    La conversación continuó por derroteros similares y, después de tomar postre y café, salieron a la calle. Ya era de noche y la luna llega resplandecía en lo alto del firmamento. Katty alzó su rostro para admirar el brillo del círculo de plata que coronaba sus cabezas y sus recuerdos volaron hacia aquella NOCHE DE LUNA LLENA, NOCHE DE AULLIDOS de la que estaba a punto de cumplirse un año. Siempre que le daba por pensar en un hombre al que incluir en la categoría de “amantes torpes”, la imagen del broker era la primera que asaltaba sus sentidos KATTY Y EL BROKER. Pero ahora estaba con El Chiqui, callada y parada en la puerta de un restaurante italiano cercano a su casa y debía decidir si lo invitaba o no. Él permanecía de pie a su lado, esperando una respuesta que no obtuvo hasta que no preguntó de modo claro y directo.
      -¿Vas a invitarme a tu casa, o no?
      -De acuerdo, aceptó ella sin haberlo pensado lo suficiente.
      Él la tomó por la cintura y emprendieron el camino calle abajo. Katty aprovechó el sonido de su teléfono móvil para zafarse de su abrazo instantes después. No le gustaba que un hombre que no era su pareja la llevara abrazada por la calle. Atendió la llamada y escuchó la voz de otro galán de la web tipo bigardo, al que ya conocía por fotos y que llevaba varios días intentando concertar una cita con ella: El body guard ...  (Continuará)