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Un blog de relatos eróticos y cocina con solera. Los relatos narran las aventuras de cuatro mujeres divorciadas y sus conversaciones sobre sexo y hombres. Las recetas se elaboran siguiendo viejos cuadernos de cocina, escritos a principios del siglo XX


martes, 1 de enero de 2013

LA SUERTE DE ELEGIR

     Katty Lloyd tiene tres hombres rondándola
   El body guard envió un e-mail a Katty Lloyd en el que adjuntaba una imagen de su despampanante anatomía. En la foto también se apreciaba un rostro anguloso y varonil que resultaba muy atractivo. Ese cuerpo que parecía esculpido por el mejor de los artistas, su virilidad oculta bajo un bañador de marca tipo slip, se plantó cual holograma frente al rostro de Katty en el instante en que vio su nombre en la pantalla del teléfono móvil, al tiempo que el sonido del aparato le indicaba que lo cogiera. Ella se soltó del abrazo de El Chiqui y atendió la llamada.  UNA MUJER PLETÓRICA
               
    -¡Hola! Quiero verte esta noche, espetó El body guard, sabedor de que su exuberancia corporal dejaba a las mujeres epatadas.
   En un abrir y cerrar de ojos, Katty evaluó dos factores: el primero es que estaba acompañada y su educación no le permitía plantar a El Chiqui después de haber accedido a invitarlo a su casa. El segundo, la satisfacción que le producía negarse a los deseos de un hombre tan convencido sobre sus dotes de seducción. Firme y segura, soltó un aplastante y seco “no”.
     -¿Así, sin más?, inquirió él, cortado y sorprendido.
     -No puedo quedar hoy, respondió ella en tono de indiferencia.
   -Pues te aviso de que tendremos que aplazar nuestra cita para largo. Mañana me voy a Canadá por asuntos de trabajo, anunció él, esperando una reacción positiva de su parte que no obtuvo.
    -Muy bien. Que te diviertas. Me llamas cuando vuelvas, si quieres, se limitó a contestar ella.
    -Descuida, lo haré. Un beso muy grande, se despidió el body guard.
    -Pásalo bien, expresó Katty antes de colgar.
  Siguió caminando junto a El Chiqui. Solo quedaban un par de manzanas hasta su apartamento. Su acompañante pudo captar que acababa de rechazar una cita con otro hombre aunque no se lo hizo saber. Sin embargo, continuó la conversación sobre sexo que mantenían en el restaurante, insistiendo en su potencia inagotable y en todo el tiempo que era capaz de dar placer a una mujer antes de eyacular, como si quisiera dejarle claro que había realizado la elección adecuada.
   -No hace falta que presumas tanto. Vas a tener la oportunidad de demostrarlo en breve, aseveró ella.
    Nada más entrar en casa y cerrar la puerta, El Chiqui la agarró por la cintura y la estrechó contra su cuerpo, chocando en su pubis el instrumento duro que escondía tras el pantalón. Katty suspiró con gesto cómplice. Él tomó su mano derecha y la plantó en la herramienta enhiesta y candente, mientras le decía a susurros lo mucho que lo excitaba. Se acariciaron entretanto se desnudaban y cruzaban la corta distancia que los separaba del sofá. Hubo pocos prolegómenos en un coito largo y caracterizado por la potencia sexual de la que tanto se vanagloriaba El Chiqui. En efecto, Katty disfrutó de varios orgasmos antes de que él alcanzara el primero y se derrumbara sobre su cuerpo.
    “No ha estado mal, pero no es lo que necesito. Para un simple mete y saca lo hago con un consolador”, pensaba tras separar al hombre de su cuerpo y dejarlo que dormitara en el otro extremo de la cama. “Con lo que me gustan a mi los preámbulos y las caricias... Y para colmo, sin sexo oral...”
    Katty se quedó dormida con esas reflexiones pululando por su cabeza. Dudaba sobre si querría ver de nuevo a El Chiqui, aunque lo que ocurriera no la inquietaba. “Otro más que no es el verdadero", fue su último pensamiento antes de cerrar los ojos.
   A la mañana siguiente, nada más abrirlos, dirigió su mirada al teléfono móvil que reposaba sobre la mesilla de noche y descubrió satisfecha que tenía dos mensajes de otro amante ya conocido y nada desdeñable: EL MUSCULOSO. Dejó su lectura para luego y se recostó sobre el torso de El Chiqui. Él, como suele ocurrir a muchos hombres, se despertó deseoso de pasar la mañana atravesando el cuerpo moldeado de la hermosa y refinada dama que la red había puesto en su camino, y con la que soñaba cada noche desde que mantuvieran la primera cita. La había conseguido a la cuarta y ahora lamentaba que hubiera ocurrido en un día laborable, que tuviera que marcharse en breve y sin tiempo para obsequiarla con las caricias que, según creyó intuir, ella requería en silencio. Intentó concertar una próxima cita antes de irse, pero Katty no se la concedió. Tenía demasiados compromisos sociales, familiares y laborales como para perder el tiempo con amantes que no llegaran a satisfacerla por completo. Además, estaba segura de que pronto quedaría con El Musculoso. Aunque en ambos casos se trataba solo de sexo, se congratulaba de la suerte de poder elegir al compañero de cama que más placer le proporcionaba. 

UNA MUJER PLETÓRICA

...Katty está a punto de irse con un hombre cuando recibe una llamada de otro...
    Katty Lloyd continúa sin encontrar el amor de su vida pero eso no impide que esté pletórica. El Pijo SEXO EN LA PISCINA, que se fue a Méjico sin billete de vuelta, está de nuevo en Madrid y a punto de inaugurar un club nocturno en la capital de España. LA ÚLTIMA RACIÓN DE SEXO EN LA PISCINA
    Desde la decepción sufrida por el fracaso de la historia con El Psiquiatra, de quién pensó que podría llegar a ser EL AMOR DE SU VIDAKatty ha dejado de buscar en las pistas de baile de las discotecas y en los portales de encuentros de Internet al compañero y al amante con el que compartir el resto de sus días. Ahora sale con la única intención de echarse unas risas con sus amigas y pasar un rato agradable. Sigue atendiendo a las solicitudes de los hombres apetecibles que la pretenden por el WhatsApp o la web, pero ya no espera de los susodichos más que una agradable conversación y unas horas de sexo placentero. En estos casos, es ella quien decide, una vez que elige al galán que considera adecuado, dónde y cuándo se celebran las citas.
                        
     El último hombre con el que ha conectado a través de la red y ha conocido personalmente es El Chiqui, llamado así por sus escasos 1,65 metros. El sexo no llegó hasta el cuarto encuentro que mantuvieron. Katty aceptó citarse con él después de la primera vez porque era agradable, su conversación le resultaba interesante y le caía bien. Sin embargo, no la excitaba físicamente. Aunque era guapo de cara, su corta estatura la retraía. No es una mujer acostumbrada a estar con hombres bajos.
    El día que terminaron envueltos entre las sábanas del apartamento de Katty era laborable. Su hijo estaba con el padre y ella, sola en casa. No había hecho ningún plan y él le puso un WhatsApp por la tarde. “Te invito a cenar”. “Si vienes a mi barrio, acepto”, le respondió ella.
    Quedaron una hora después en un restaurante italiano y compartieron pasta y pizza. En la sobremesa, El Chiqui empezó a hablar de sexo y a preguntarle a Katty qué prácticas le gustaban más.
     -Soy bastante abierta en el sexo. Todo lo que se haga bien me gusta.
     -Me halaga escuchar eso. Me considero un hombre experto en dar placer.
  -Jajaja!!! Eso decís todos. Forma parte del truco de la seducción. Por mi parte, he comprobado en varias ocasiones que se trata de un farol. Algunos de los que presumen mucho son tan torpes que no te queda más remedio que separar su cabeza de tus partes íntimas mientras piensas “aparta de ahí, que es mejor nada que esto...”, expresó Katty en tono risueño.
     -Ese no es mi caso, te lo aseguro, aclaró El Chiqui.
   -Blablabla, blablabla, blablabla, reiteró Katty. Aquí lo que importan son los hechos. Los hombres tenéis la lengua muy larga, aunque seamos las mujeres quienes acarreamos ese sambenito.
    La conversación continuó por derroteros similares y, después de tomar postre y café, salieron a la calle. Ya era de noche y la luna llega resplandecía en lo alto del firmamento. Katty alzó su rostro para admirar el brillo del círculo de plata que coronaba sus cabezas y sus recuerdos volaron hacia aquella NOCHE DE LUNA LLENA, NOCHE DE AULLIDOS de la que estaba a punto de cumplirse un año. Siempre que le daba por pensar en un hombre al que incluir en la categoría de “amantes torpes”, la imagen del broker era la primera que asaltaba sus sentidos KATTY Y EL BROKER. Pero ahora estaba con El Chiqui, callada y parada en la puerta de un restaurante italiano cercano a su casa y debía decidir si lo invitaba o no. Él permanecía de pie a su lado, esperando una respuesta que no obtuvo hasta que no preguntó de modo claro y directo.
      -¿Vas a invitarme a tu casa, o no?
      -De acuerdo, aceptó ella sin haberlo pensado lo suficiente.
      Él la tomó por la cintura y emprendieron el camino calle abajo. Katty aprovechó el sonido de su teléfono móvil para zafarse de su abrazo instantes después. No le gustaba que un hombre que no era su pareja la llevara abrazada por la calle. Atendió la llamada y escuchó la voz de otro galán de la web tipo bigardo, al que ya conocía por fotos y que llevaba varios días intentando concertar una cita con ella: El body guard ...  (Continuará)

LA DECISIÓN DE EMI ABBOTT

 “Ella no sabe que yo existo. Se cree que es la única”
    Emi Abbott no soporta la idea de compartir a su hombre con otra mujer. Así de claro lo expresó ante su amiga y confidente Wynie Smith, a quién visitó a la mañana siguiente de su espantada -en la oscuridad y el silencio- de la habitación de hotel en la que dormía junto a El PolacoSIN DECIR ADIÓS
    -Entonces, ¿vas a terminar con vuestra relación de forma definitiva?, se interesó Wynie en saber.
    -No me gustaría hacerlo, pero siento que el fin es el único remedio. No me da la gana de que entre en mi cuerpo después de metérsela a otra, soltó espontáneamente y en tono enérgico.
    -Bueno, al menos ha tenido la decencia de decírtelo y enfrentarse a los hechos cara a cara. No como otros, apostilló.
    -Te refieres a EL TUITERO, ¿verdad?
  -No sé quién es ese hombre, Emi. Estará en la lista de los que eché a la papelera y quedaron en el pasado de mi vida. Reciclo envases, papel y vidrio, no hombres. En cualquier caso, vayamos a lo tuyo. ¿Qué te importa que tu polaco esté con una brasileña a miles de kilómetros? Cuando venga a verte será solo para ti y la apartará de su mente, estoy segura. ¿Por qué vas a rechazarlo? ¿Cuestiones morales, quizás?
    -Sabes que no es así. No me parece mal que tenga a una mujer en su tierra que lo cuide y le haga sopitas cada noche. Es un hombre libre y tiene todo el derecho a vivir su vida. Nunca me ocultó que ese era su deseo y yo, como sabes, ni estaba ni estoy en condiciones de concedérselo. Los tiros van por otro lado, querida amiga.
                
     Tras un breve inciso, Emi acercó su rostro al de Wynie y, en tono de confidencia, prosiguió.
   -Soy una persona que se cuida mucho y sumamente preocupada por las cuestiones de salud. No quiero arriesgarme a contraer una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS). Accedí a hacerlo sin preservativo cuando estaba segura de que él no andaba con otras mujeres. Ahora la situación ha cambiado y yo sé que no voy a ser capaz de dejarlo entrar en mi cuerpo sabiendo que unas horas antes ha salido de otra cama y del interior de otra mujer.
    -Te entiendo, pero eso tampoco debería ser un problema. Que use preservativos a partir de vuestro próximo encuentro.
    -No es suficiente. El Virus del Papiloma Humano (VPH) puede estar en los testículos, y los hongos también. A ellos no les afecta pero a nosotras nos puede provocar un cáncer de cuello de útero. Estoy muy orgullosa de mi salud y me niego a que nadie me la estropee.
   -Haces bien. Y hablando de todo esto, ¿que crees tú que pensará la brasileña sobre el asunto?
    -Nada. No creo que le preocupe. Ella no sabe que yo existo. Se cree que es la única.
    -¡No me digas!, exclamó Wynie.
   -Lo que oyes. A mi me ha contado que ella está en su vida, pero a ella le ha ocultado mi existencia.
    -¡Anda! Y yo que pensaba que, al menos, había un hombre sincero en nuestras vidas.
    -Pues ya ves que no lo es del todo. Y a mi no me da la gana de convertirme en cómplice de una mentira. Si alguna vez me apetece ir a Varsovia, como ya he hecho en varias ocasiones, no quiero quedarme en un hotel y jugar a las amantes clandestinas. O me quedo en su casa o no voy, expresó con firmeza. No me preguntes por qué, pero siento que esta historia de la brasileña no durará mucho. Y cuando termine, si yo no he encontrado a otro que lo sustituya, volveré con él. No me importa admitirlo, precisó.
   -Sé que aún estás enamorada de él y me admira la fortaleza con la que estás haciendo frente a este supuesto final de vuestra relación, indicó Emi.
   -Olivia también lo llama así, supuesto final. Está convencida de que El Polaco y yo volveremos a estar juntos.
    -Lo que pensemos las demás WYNIE, KATTY Y OLIVIA no debe importarte mucho. Lo que cuenta en estos momentos es cómo te esta afectado a ti.
     -Si te digo la verdad, no he llorado desde que me confesó lo de la brasileña. He perdido al hombre de mi vida y no estoy triste. Me siento en paz conmigo misma. Y abierta a lo que pueda venir...

EL ROMPECORAZONES

  ..."Tengo entendido que andas con varias mujeres al mismo tiempo. Por lo que se ve, eres un rompecorazones"...
    La Otra no se equivocó y, poco después de que ambas mantuvieran una larga conversación telefónica, EL TUITERO llamó a Wynie con la pretensión de verla de forma inminente. RELACIONES INTRIGANTES
   -Necesito verte. Creo que te debo una explicación sobre lo que ha ocurrido desde que estuvimos juntos en verano hasta ahora, le soltó de sopetón, en el mismo instante en que ella descolgó el teléfono y lo saludó con un un lacónico “hola”.
     -Es demasiado tarde. Además, no me debes nada y tampoco yo necesito nada de ti.
     -Quiero verte, Wynie, insistía él. ¿Por qué no quedamos?
    -No puedo. Está mi hijo en casa y no me cito con hombres mientras lo tengo a mi cargo, ya lo sabes
  
     -En ese caso, llámame cuando puedas, por favor, le pidió él.
   -¿Yo? Ja,ja,ja. Ni lo sueñes. Ya lo hice en varias ocasiones y no te dignaste a coger el teléfono ni a devolverme las llamadas.
   -Estaba atravesando una etapa muy mala, por no decir desastrosa. Quiero explicártelo todo, pero no por teléfono ni con mensajes. Necesito hablarte de frente, mirándote a los ojos. Sé que me entenderás.
    -De momento, no me apetece verte. Tengo cosas y personas más importantes en las que invertir mi valioso tiempo, expresó ella con retintín.
    -Has hablado con La Otra y te ha contado barbaridades sobre mi. Esa es la razón por la que te niegas a verme, ¿verdad?
    Wynie permaneció callada unos instantes. No salía de su asombro y le costaba creer que La Otra lo había hecho partícipe de la conversación que ambas mantuvieron. Enmudeció de repente y tuvo que ser él quien reanudara la conversación.
   -A ella sí que la verás. Me ha contado que vais a concertar una cita en breve para conoceros.
    -¿Qué?
   -Lo has escuchado, Wynie. Me resulta increíble que te sientes con ella para escuchar improperios sobre mi y ponerme a caldo y no quieras que yo, el propio afectado, te dé mi punto de vista y te ofrezca las explicaciones que consideres o necesites.
     -No necesito nada de ti, te lo repito.
    -Pero ese valioso tiempo del que hablas lo vas a perder con La Otra, reiteraba El Tuitero en tono apesadumbrado. Parecía deseoso de evitar el encuentro entre ambas mujeres, aunque sin dejar patente su intención. Wynie, por su parte, tenía la suficiente perspicacia como para notar que a él no le gustaba nada que dicha cita se produjese.
    -No insistas tanto en ese tema, porque ni siquiera lo sé yo. Me da la impresión de que te preocupa mucho y, para que lo tengas claro, debo decirte que tu ex novia me parece una persona auténtica y sincera. El problema es que necesita hablar de ti. Y ese no es mi caso, por suerte. Tú y tu mundo habéis dejado de interesarme.
     -¿En serio? ¿Me estás diciendo que no quieres volver a verme?
     -No. No soy adivina y desconozco cómo actuaré el día en que se produzca tu llamada, si es que llega. Cosa que no creo, porque tengo entendido que andas con dos mujeres más al retortero, por falta de una. Por lo que se ve, eres un rompecorazones, le comentó con ironía.
     -¿Yo? Para nada, ¿qué dices? Estoy solo, te lo juro.
    -Pues no jures tanto porque te puedo dar detalles. Ambas jóvenes y guapas, aunque una más que otra. Las dos han empezado a seguirme en twitter. Supongo que lo has visto, le reveló haciéndose la interesante.
   -Sí, claro. Ellas dos, que son solo amigas -precisó- y La Otra. ¿Como no iba a darme cuenta, si yo no he dejado de seguirte? Te aseguro que no hay nada entre ninguna de las tres y yo, repitió.
    -Psss... Será porque aún no habrás podido. Con la guapa tienes algo aunque no sé de qué se trata ni me importa. Y con la menos guapa no te has enrollado porque está en el extranjero, pero lo harás cuando venga, que será pronto. Así que no me cuentes películas. Chao, querido, se despidió con sarcasmo antes de colgar.
     El aparato sonó varios segundos después. Era él y Wynie lo cogió.
    -Y ahora, ¿que? No puedo perder más tiempo hablando contigo, lo siento. He atendido tu llamada porque soy más educada que tú, apostilló.
    -Lo siento, te lo repito. No pretendo molestarte, disculpa. Solo quiero cerciorarme de que vamos a vernos el próximo fin de semana, que no estarás con tu hijo. Te llamaré y quedaremos, ¿verdad?
     -Pruébalo. No tienes otra forma de saberlo. Ahora te dejo, chao.
     -Muakkkssss, escuchó Wynie de sus labios antes de colgar.

RELACIONES INTRIGANTES

        ...Comprobó estupefacta que, además de La Otra, dos mujeres desconocidas la seguían...
    Después de pasar juntos una larga noche SENSUAL Y SEXUALWynie Smith y El Profesor de Matemáticas saludaron al nuevo día con un deseo renovado que los envolvía por completo. Era lunes y ella tenía que recoger a su hijo en el colegio a la una de la tarde. Debía pasar la mañana trabajando pero, cuando sonó el despertador y abrió los ojos, miró el robusto cuerpo desnudo de su compañero y, en vez de levantarse y ponerse con sus tareas, se recostó en su torso y besó con delicadeza sus labios dormidos. Él reaccionó, la estrechó entre sus brazos y la besó profundamente. Poco después estaban dando vueltas en la ancha cama, los cuerpos enredados, uno dentro del otro y el otro dentro del uno. Los gemidos se hacían más intensos en cada embestida, laberinto de piernas y brazos anudados y el gozo de la penetración intensa y profunda que los llevó al paraíso, alzándose sobre la corriente que hacía vibrar sus cuerpos al unísono. Después llegó el momento de relax, un rato que pasaron con los labios pegados, ella encima de él, mirándose de frente y escuchando el latido acompasado de sus corazones... Una ducha compartida, un desayuno frugal -té para él, café con leche para ella- y el adiós acostumbrado, justo al mediodía.
    -Me marcho, querida, le anunció.
    -¿Tienes clase ahora?
   -No. Hasta las tres de la tarde no empiezo, pero prefiero irme y dejar que te organices tranquila antes de recoger a tu hijo, le indicó.
   Tomó sus mejillas, la besó en los labios y le aseguró que la llamaría pronto. Wynie agradeció el detalle. Recordó lo nerviosa que se ponía en la primera época de la relación, cuando el profe agotaba a su lado hasta el último minuto mientras ella le pedía con insistencia que se marchara. Le horrorizaba la posibilidad de que su ex marido y su hijo pudieran verlo salir de su apartamento.
                         
     Cambió la ropa de la cama y ordenó el dormitorio y el resto de la casa. Miró el reloj y se dio cuenta de que aún le quedaba un cuarto de hora para salir. Era poco tiempo para empezar a trabajar, pero suficiente para encender el ordenador y mirar los encargos de la semana. Una vez realizadas ambas operaciones, abrió su cuenta de twitter y comprobó sorprendida que La Otra, es decir, la mujer con la que vivía su ex amigo especial EL TUITERO había empezado a seguirla. Abrió los ojos de par en par y actualizó la página para cerciorarse de que lo que mostraba la pantalla era una realidad y no un espejismo. Y comprobó estupefacta que, además de La Otra,  dos mujeres desconocidas y de profesiones distintas a la suya también la seguían. Sospechó que todas tenían algo en común: una relación -pasada, presente, futura o en ciernes- con El Tuitero, pero carecía de tiempo para hacer averiguaciones. Correspondió a las tres, apagó el portátil y salió de casa apresuradamente.
   No volvió a mirar twitter hasta bien avanzada la tarde, mientras su hijo hacía los deberes. Y su estado de asombro crecía vertiginoso mientras leía los mensajes que La Otra ÁCIDO OTOÑO cruzaba con una tercera, una chica joven que mostraba en su perfil una imagen sonriente y simpática. Hablaban del mismo individuo sin nombrarlo pero teniendo ambas bien claro a quién se referían. Para La Otra se trataba de un tipo miserable y sin sentimientos, cuyo único objetivo era aprovecharse de las mujeres en un doble sentido, sexual y económico. La chica joven, por el contrario, lo calificaba de amigo entrañable y ambas discutían sobre quién lo conocía más o mejor. Wynie ignoró la conversación de ambas y abrió la casilla de mensajes directos, o sea, privados. El pasmo que se llevó fue aún mayor. Estaba llena de textos escritos por La Otra, en las que le contaba cómo la había abandonado sin explicaciones después de haberle sacado hasta el último céntimo de su cuenta corriente. Quería dejarle claro que el hombre en cuestión era una persona muy mala y pretendía prevenirla porque, según ella, volvería a llamarla en breve. Reiteraba el aviso de que no se le ocurriera prestarle dinero y le dejaba su número de teléfono para que hablaran.
   Wynie decidió llamarla, incitada más por el gusanillo de la curiosidad que por los sentimientos que guardaba respecto a su antiguo amigo, a quién había dejado pudrirse en el pasado de su vida RELACIONES Y DECEPCIONES. Aunque a ella nunca le pidió dinero prestado ni le debía nada, la verdad es que la había decepcionado. Ignoraba si volvería a verlo otra vez y lo que podría acontecer entre ellos. Lo único que tenía claro es que la confianza y la empatía que un día disfrutaran juntos y les hiciera pasar momentos maravillosos se había roto para siempre. (Continuará).

HOMBRES, DESEOS Y DECEPCIONES

"El amor llega sin pedir explicaciones previas e ignorante de si conviene o no"
   -Cuando un hombre decide que ya no cuentas, el respeto hacia ti como persona lo pasa por alto. HOMBRES
   Dicho esto, Wynie se dispuso a poner la mesa y a servir en sendos platos el oloroso estofado. Comieron casi en silencio y concentradas en degustar el sabroso guisado, que devoraron en su totalidad. Finalizada la comida, la anfitriona se levantó para recoger la mesa y Katty la siguió.
    -La actuación de El Psiquiatra RELACIONES Y DECEPCIONES me recuerda a lo que te hizo a ti El Tuitero, que te tuviste que enterar por la red de que se había ido a vivir con la otra. Fue incapaz de decírtelo a la cara. Ni siquiera se dignó a llamarte.
    -No quiero perder ni un segundo de mi vida hablando de ese tipo, Katty. Ahora vendrá Emi Abbott a tomar café y seguiremos con la tertulia sobre otros hombres. EL TUITERO ha dejado ya de ocupar la portada de mi vida sentimental, comentó en tono frívolo, adornado con una sonrisa sarcástica.
   -Esa actitud que tienes no es lógica, Wynie. Su espantada te ha afectado. Te conozco y lo noto. 
                     
    -Uy, qué graciosa. ¿Y en qué lo notas, si se puede saber?
   -En tu forma de hablar de los hombres o del amor. Y en el mismo hecho de que rehuyas cualquier alusión a quien ahora llamas tipo. Lo considerabas un amigo, incluso te referías a él como amigo especial. ¿Y de repente nada? ¿Cómo si nunca hubiera existido en tu vida?
     Wynie no contestó. Sonó el timbre.
     Seguro que es Emi. Voy a abrirle, comentó mirando a Katty.
    -¿Ves? Siempre encontrarás la excusa perfecta para no decir ni mu. Pues voy a sacar el asunto delante de ella, a ver si sueltas algo.
    Emi Abbott llegó como un torbellino, emocionada por la próxima visita de su ínclito amante El Polaco. DELIRIOS DE MUJER
-Estoy deseando que llegue, chicas. No lo veo desde el verano, cuando tuvimos aquí, en la cama de Wynie, momentos intensos de PASIÓN ANIMAL, expresó en tono solemne mientras se quitaba el abrigo y colgaba sus cosas en el perchero situado en la entrada.
    -Pasión animal, la que Katty tuvo anoche en un hotel de lujo de su barrio. Que te cuente, inquirió Wynie, empeñada en que El Tuitero no volviera a ocupar la conversación.
    -¿No me digas? ¡Qué novelería!, exclamó Emi.
   -Sí. Con un italiano de cuerpazo y potencia desmedida SEXO SIN COMPROMISO, confirmó Katty. Tendré que contar yo mis aventuras, porque Wynie está cerrada en banda con sus historias.
     -¿Wynie? ¿Cerrada a cuento de quién? ¿De EseEL ANSIA DEL AMOR PROHIBIDO Y ESQUIVO, quiso saber la recién llegada.
     -No, de El Tuitero, contestó Katty.
    -Bah!, exclamó con desdén. Ni El Tuitero ni El Profesor de Matemáticas SENSUAL Y SEXUAL me gustan para Wynie. Ninguno de los dos le llega ni al tobillo. Pero además, nuestra amiga se las arregla muy bien solita. Ahora me interesa lo de tu italiano. ¿Lo conociste por Internet?, le preguntó.
    -No, me lo presentó Estefanía. Ya es la segunda vez que he estado con él en un hotel de lujo. UN AVE FÉNIX LLAMADA KATTY LLOYD
     -Algo me suena, recordó Emi. ¿Te estás enamorando de él?
     -No puede aunque quiera. Está comprometido y no le conviene, la informó Wynie.
    -Habló la racional, cortó Emi clavando en Wynie su mirada azul y desafiante. La que nunca se enamora, remachó con retintín. El amor, querida, llega sin pedir explicaciones previas e ignorante de si conviene o no. Resulta que Katty ha conocido a un tipo guapo y rico, que la lleva a hoteles de lujo y encima, es buen amante. ¿Y le pides que no se enamore porque no le conviene? ¡Venga ya! Que se enamore como una perra es lo más normal del mundo, soltó junto a una sonora carcajada. A mi también me pasaría.
   -Pues yo, en esta ocasión, me pongo al lado de Wynie, terció la aludida. Me niego a enamorarme.
    -¿En serio?, inquirió Emi con gesto de extrañeza. ¿Ya has renunciado a encontrar al amor de tu vida, al verdadero? ¿Has dejado ya de buscarlo en el mundo real y en el digital?, le preguntó con sarcasmo.
    -No, claro. Me refiero a este caso concreto. No pienso enredarme con nadie que ya tenga a otra. Y en general estoy decepcionada, la verdad, Cansada de que ninguna de mis últimas relaciones haya fructificado. Desde luego, sigo creyendo en el amor y estoy segura de que algún día lo encontraré, aclaró.
   -Jajaja!!! rió Wynie. Pues espéralo sentada y busca un sofá muy cómodo, porque te vas a cansar mucho, reina, expresó poniendo aposta voz de cínica.
   -No le hagas caso, Katty. Seguro que el amor volverá a entrar en tu vida y se quedará un buen rato. A mi me ha ocurrido con El Polaco. Cuatro años ya, puntualizó. Y Wynie lleva tres con su Profesor de Matemáticas, aunque no sean una pareja al uso. También tú tendrás el tuyo. Tiempo al tiempo. Otra cosa es que la historia se desarrolle de la manera en que a ti te gustaría o vivas el amor con esa persona de la forma en que lo habías soñado. Esto último sí que es difícil y, en honor a la verdad, no nos ha ocurrido a ninguna de las cuatro EMI, WYNIE, KATTY Y OLIVIA desde que nos divorciamos, sentenció Emi.

PAVO EN SALSA DE ALMENDRAS

     Un sabroso guiso de pavo para empezar el año
    Un pavo da para mucho, sobre todo si pesa más de 12 kilos, como el que han regalado a mis padres esta Navidad. Utilizamos la pechuga para mecharla PECHUGA DE PAVO MECHADA  y el resto lo troceamos para guisarlo en salsa de almendras, de la manera siguiente:
                   
INGREDIENTES: Carne de pavo troceada, 1 cabeza de ajo, media cebolla, 50 gramos de almendras, una rebanada de pan, una hoja de laurel, una pizca de pimienta negra, un vaso de vino blanco, agua y sal.
MODO DE PREPARACIÓN: Se echa un cazo de aceite de oliva en las cazuela, se pone al fuego y se refríen los dientes de ajo pelados y enteros, la cebolla picada, las almendras y la rebanada de pan. Una vez sofritos dichos ingredientes, se sacan y se reservan. En el mismo aceite se doran los trozos de carne y, cuando tomen el color característico, se le echan el vaso de vino blanco, una pizca de pimienta negra, la sal y una hoja de laurel y se deja a fuego medio. Mientras el vino se consume, machacamos con el mortero los ingredientes que se habían sofrito y reservado y se diluyen en un vaso de agua. También se pueden pasar por la batidora, aunque la textura de la salsa queda mejor si se hace al estilo tradicional, con el mortero. En el momento en que el vino se consuma, se añade a la carne el sofrito diluido en agua y se deja a fuego lento, con la cazuela tapada, hasta que la salsa tome consistencia y la carne quede tierna. El tiempo necesario oscila entre 30 y 45 minutos. Antes de retirarla del fuego, pinchamos un trozo de carne para cerciorarnos de que ha quedado tierna.
Se trata de una receta tradicional, exquisita y muy recomendable paras la comida de Año Nuevo. Espero que os animéis a prepararla y la disfrutéis mucho. ¡Feliz 2013!